
La incorporación de la tecnología FMS ha supuesto un punto de inflexión. En mi práctica diaria, la utilizo tanto para disfunciones que requieren fortalecimiento muscular como para el dolor pélvico, la hipertonía y las afecciones asociadas a la inflamación pélvica, aprovechando sus capacidades de estimulación y neuromodulación.
Destacaría la rapidez con la que los pacientes perciben los cambios y su alto grado de adherencia al tratamiento, ya que se trata de una solución cómoda y no invasiva. Lo recomiendo encarecidamente a cualquier profesional que trabaje en el ámbito de la salud del suelo pélvico.












